Bienvenidos de nuevo!
En esta segunda parte sobre los horrores cometidos sin piedad alguna, pero con mucha Fe, por el cristianismo en Europa y el resto del mundo, hablaremos de la Inquisición, así como del proceso de evangelización en Europa y el mundo, que no fue más que una forma de conquista y destrucción.
La Inquisición (Inquisitio Haereticae Pravitatis Sanctum Officium) eran varias instituciones dedicadas a exterminar a los herejes y paganos, por parte de la Iglesia Católica y Protestante. No es casualidad que el “pagano” o “hereje” fuese casi siempre cualquiera que se opusiera en diferente grado al sistema feudal y a la Iglesia, y que incluso católicos y protestantes se mataran entre ellos bajo acusaciones de “herejía”. De hecho, podemos considerar la Inquisición un arma del feudalismo y los Imperios en Europa, pero no estaríamos diciendo toda la verdad. La Iglesia debía asegurarse de ser la única que tuviese la Verdad, dado que se había posicionado en muy poco tiempo en la cima, junto a los reyes, señores feudales, emperadores, etc. La mejor forma de mantenerse como poseedores de la “Verdad” era eliminando a todas las amenazas. Prohibieron TODO culto, bajo pena de muerte, acusados de idolatría y herejía.
De esta forma, las religiones europeas perdieron sus rituales y prácticas, que quedaron conservadas “por escrito”, como meros mitos falsos. La única “Verdad” era la cristiana y cualquier que pretendiese afirmar lo contrario era salvajemente destruido. Y no exagero, porque las herramientas de tortura de la Inquisición son una epopeya al sadismo.
La Inquisición medieval surge en 1184 al sur de Francia para combatir a los “herejes” Cátaros, un movimiento religioso gnóstico que proponía una dualidad creadora Dios y Satanás. Obviamente, debían defender la legitimidad de su palabra, porque de otro modo podrían haber escisiones, cosa que no querían porque tendrían que repartir el pastel (pero al final, como sabemos, ocurrió). Ni qué decir tiene que la Iglesia invocó el poder de la Corona de Francia y se embarcó en una cruzada contra los Cátaros, que terminó con la destrucción de éstos. Pocos quedaron y menos aún cuando en 1229 se instauró la Inquisición en la zona sur de Francia para eliminarlos. Hacia 1330 apenas quedan ya registros de “juicios” contra Cátaros.
Más tarde, en el año 1249 se implantó en el Reino de Aragón, más que nada porque éstos son los que apoyaban a los Cátaros, y además, fue la primera Inquisición estatal. Cuando se unieron Castilla y Aragón, se extendió y pasó a tomar el nombre de “Inquisición Española” bajo control directo de la monarquía esañola, que duró desde 1478 a 1834, imagináos que barbaridad: cuatro siglos de torturas, de muertes en nombre de Dios y la “Verdad”, de sadismo y brutalidad. No me extraña que este país sea como es. Cuatro siglos de Inquisición, cuarenta años de dictadura y ahora, treinta años de cutre democracia de pandereta.
Pero bueno, sigamos con el tema. Diversas Inquisiciones se fundaron en los años siguientes: La Insquisición Portuguesa (desde 1536 hasta 1821), la Inquisición Romana (desde 1542 hasta nada menos que 1965), etc, etc. Destacar que la Inquisición Protestante, al servicio de intereses políticos, tenía como objetivo perseguir y eliminar a los Católicos.
¿Cuándo empezaron a perseguirse a los “herejes” y “paganos” con violencia y crueldad? ¿Cuándo se pasó de unos sufridos cristianos ocultándose de los “malvados” romanos a unos cabrones sádicos con ansias de venganza y de extender la ira divina? Todo empezó en Roma.
En un principio, los primeros cristianos, la primera Iglesia cristiana, excomulgaba a los herejes, sin violencia. Pero un vez Constantino (el Traidor) se convirtió al cristianismo e hizo oficial dicha religión, los “herejes” se convirtieron en enemigos de Estado. Así pues, el cristianismo pasó de ser la religión machacada a ser la que machacaría a TODOS, usando el poder de quienes les habían estado persiguiendo durante años. Esta maquiavélica estrategia de venganza del reprimido y resentido cristiano, pronto dio sus frutos.
En el siglo XII, surgen los Cátaros, los primeros en desviarse de la doctrina de Roma. Inocencio III (nombre irónico, por cierto) al ver que iban por su cuenta aquellos agnósticos Cátaros, los tachó de herejes y organizó una cruzada junto a la corona francesa para destruir a los rebeldes herejes. Algo más tarde, la Inquisición se formó para torturas y acabar con los Cátaros de una vez por todas. Este fue el verdadero comienzo de la violencia, el sadismo, la crueldad y la barbarie que provocó la Inquisición. Pese a que empezó sin violencia, poco a poco al ver que algunas decisiones fracasaban, se empezaron a recrudecer los juicios contra los “herejes”. En 1252 el Papa Inocencio V mediante la bula Ad extirpanda autorizó la tortura para obtener confesión de los reos pero no se podía ni mutilar ni poner en peligro la vida del reo. Lo cual NO me lo creo. La mente humana es perversa y somos bastante cabroncetes con nosotros mismos. Una vez la tortura se permite, cientos de sádicos aparecerían dispuestos a extender la “palabra de Dios” y detectar “herejes”, de eso estoy seguro.
En fin, este fue el génesis de la Inquisición. A partir de aquí, todo fue a peor.
La Inquisición desarrolló todo un complejo sistema de torturas, en el que se usaban herramientas escalofriantes, dignas de las trampas que aparecen en las películas de la saga “Saw”. Desgraciadamente, no era ficción y se conservan muchas de ellas. La Rueda, la Sierra, la Pera, etc, etc. Es verdaderamente horrible y repugnante. Se cometió un auténtico genocidio, si juntamos además la persecución de brujas, como vimos con anterioridad. Por todas partes de Europa, las Inquisiciones torturaban y mataban a todo aquél que se considerase “hereje”, término que perdió totalmente su significado y que pasó a ser “todo aquél que se opusiera en mayor o menor medida a la Iglesia”, o sencillamente “todo aquél acusado injustamente de algo que no cometió”. Porque “herejía” es algo que NO se comete. Uno no es “hereje”, sino que es marcado como tal por un poder mayor.
En todas estas persecuciones hay un fuerte sesgo político e ideológico. Se quería mantener la fuerza de la Iglesia y su poder e influencia. Y se consiguió, mediante la brutalidad, la violencia y el derramamiento de sangre. Porque no sólo la Inquisición torturaba y mataba, sino que hemos de tener en cuenta la cantidad de “guerras santas” y cruzadas en las que se embarcó Europa, y la cantida de batallas y guerras que promocionaron tanto Católicos como Protestantes. Me da igual como se llamen: ambas iglesias fueron asesinas y tienen las manos chorreando sangre.
La Iglesia (sea cual sea) tiene una historia de torturas, muertes y represión. La Inquisición se aseguraba de que NADIE contradecía la doctrina del cristianismo. Si éste decía que somos el centro del Universo, Galileo debía callarse. Cristianos idiotas actuales dicen “No, no, no les torturaron”. Aparte de que eso no está tan claro, lo que si es evidente es que tanto a Galileo como a muuuuchos otros los mataron, quemaron en la hoguera, torturaron, etc. para acallarlos y que nadie pudiera contradecir la doctrina de la Iglesia, porque debían mantener su poder y hegemonía en toda Europa. Ya sufrieron una escisicón (es decir, el pastel se repartía, que de eso se trataba), no querían sufrir más. La mejor manera de asegurarte que eres el jefe es matando a los que se te opongan. Y eso es lo que hicieron durante siglos.
La “cuestión Galileo”, reside en que la Iglesia NO puede decidir qué teorías son científicas y cuáles no, porque su competencia es la de la religión y como mucho, la teología (que es pura imaginación). Porque si la Iglesia tuviese que decidir qué es científico y qué no lo es, hace siglos que en las escuelas sólo se enseñaría Creacionismo (es decir, el Génesis de la Biblia). La cuestión del caso Galileo no es ya si fue tortutado o no, eso es irrelevante, sino que la Iglesia decidía qué era cienciia y qué no bajo prejuicios religiosos y teológicos. Y eso, no puede ser. Esa es la queja, nada más (y nada menos!).
Ahora bien, estúpidos Papas “modernillos” pretenden hacer ver que no fue para tanto. Juan Pablo II pidió perdón por los crímenes cometidos. ¿Sabéis qué? Que le jodan al abuelo, donde quiera que esté ahora. ¿Pedir perdón? Claro, es como si Pinochet pidiese perdón por sus crímenes genocidas. O como si un neonazi alemán pidiese perdón por el hecho de que Hitler ordenó la “Decisión Final”. ¿Perdón? No, no se aceptan las disculpas porque NO hay disculpas posibles. Llegados a un punto, no se puede pedir perdón, sólo se puede ser juzgado por crímenes contra la humanidad, que es lo que debería hacerse con la Iglesia. Porque este Papa pedía perdón porque “hombres” cometieron crímenes “en nombre de la Iglesia”, con lo cual está queriendo decir que la Iglesia en sí no es mala, sino que “algunos hombres” lo son. Esto es una falacia. Es como decir “algunos nazis fueron malos, pero el nazismo no”. No cuela, papa muerto, no cuela. Porque por añadidura dijo que los métodos de tortura y violencia fueron usados por “ciertos movimientos políticos en el siglo XX”. Cierto, pero ¿a qué viene hechas balones fuera? A que es natural en el cristiano tener un morrazo que se lo pisan.
Pero en fin, la Inquisición por desgracia no se detuvo en Europa, sino que la exportamos a las américas.
Y aquí entramos en la conquista de América. Lo primero que hicieron los españoles y luego los portugueses, fue convertir a los nativos en cristianos y enseñarles su lenguaje. Todo ello por la fuerza. Hace algunos años el parásito rey Juanito Carlitos I afirmó que “jamás la lengua española se impuso en América”, ante lo cual la mayoría de la gente no pudo sino sentir vergüenza ajena. Pero bueno, esto fue así. La religión cristiana y la lengua española se impusieron en América por la fuerza. ¿Por qué? Porque no se les consideraba “personas”, o “humanos”. Eran salvajes incivilizados a los cuales había que enseñarles modales, la “Verdad” (la religión) y civilizarlos. Sólo así pasarían a ser considerados “personas”. Lástima que muchos de ellos fueron destinados a ser esclavos, que muchas indígenas fueran violadas y que muchos otros que se rebelaron contra el invasor fueron masacrados sin piedad a causa de la superioridad armamentística del ejército español. Por supuesto, América fue expoliada de sus recursos, y a cambio les dimos la Biblia y otras maravillas de nuestra civilización occidental.
Obviamente las culturas sudamericanas fueron erradicadas, destruidas y eliminadas. Todo culto que no fuera cristiano era considerado herejía e idoloatría, por lo que eran perseguidos. Las lenguas nativas de Sudamérica casi se perdieron y hoy en día quedan pocos indígenas que las hablen.
Se puede afirmar sin pudor que llegamos, destruimos todo e impusimos nuestra cultura y religión. ¿Hizo algo la Iglesia para detener la masacre? No, de hecho ayudó a ello, como ayudó a justificar el esclavismo con citas de la Biblia tales como ésta:
“Esclavos, obedezcan en todo a sus dueños temporales, pero no con una obediencia fingida, como quien trata de agradar a los hombres, sino con sencillez de corazón, por consideración al Señor. Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres.” – Colosenses 3:22
La Iglesia, junto a la Corona de Castilla, aniquilaron practicamente todo vestigio de cultura y lenguaje nativos en Sudamérica. Hoy en día, pocas son las tribus que quedan. Los Mayas, los Incas y muchas otras culturas y civilizaciones sudamericanas y centroamericanas son meros mitos, culturas “del pasado” que han quedado relegadas a paparruchas de magufos blanquitos, occidentales e imbéciles.
En una palabra: la conquista de América fue un ejemplo de evangelización. O lo que es lo mismo: de destrucción. Lo peor de todo, es que ahora pretenden (después de ayudar a la conquista y expolio del ahora llamado Tercer Mundo, sobretodo de África y Sudamérica) ayudar a los pobres negritos y los pobres sudamericanos. ¿Con qué, con más Fe? ¿Con esperanzas falsas que alimentarles? ¿Con qué ayudan estos desgraciados? Lo mejor que pueden hacer es dejarlos en paz. Ojalá se pudiesen restituir las culturas y religiones africanas y sudamericanas para que al menos recuperasen sus culturas originales y no las impuestas por el imbécil arrogante españolito.
Conclusiones generales
La Iglesia ha sido desde sus comienzos una institución de represión, resentimiento y opresión. Ha destruído y aniquilado culturas, lenguajes y religiones por todo el mundo a través de esa maquinaria siniestra y brutal llamada “evangelización”. Inquisición, apoyo a Imperios, reinos y dictaduras, justificación del esclavismo en América y Europa, genocidios de mujeres y hombres por todo el mundo…¿Cómo se va uno o una tragar el cuento de que la Iglesia es “paz y amor”? Un vistazo a la Historia nos revela que esto es la mayor mentira jamás creada. La Iglesia y por tanto el cristianismo no son buenos, no es una religión de paz ni de amor. Es una religión bélica, brutal, ignorante, bestial, violenta. Su única misión es la de evangelizar, es decir, la de aniquilar todo lo “no cristiano” y una vez hecho esto, “ayudar” a los pobres desamparados que ellos mismos han ayudado a crear, sumiéndolos en la desesperación y la locura que es la Fe cristiana.
El cristianismo es una maquinaria de sadismo, brutalidad y destrucción que debería desaparecer si es que queremos algún día ser libres. Mientras tal barbarie exista, no podrá haber libertad plena, porque siempre habrán “herejes” que destruir.
PD: Recordad que tenéis el blog y mis e-amils abiertos a vuestro Odio, porque vuestro “Amor” no existe, cristianos.





